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jueves, 1 de diciembre de 2011

CARCINOMA ESPINOCELULAR

Descripción

El carcinoma epidermoide, también llamado carcinoma espinocelular, es una neoplasia maligna primaria invasiva originada en los queratinocitos de la piel o de las mucosas. Se encuentra con más frecuencia en la cabeza, el cuello o las manos de los pacientes ancianos. Las lesiones se pueden formar sobre queratosis actínicas precursoras o aparecer de novo.
El pronóstico no suele ser tan malo como el melanoma, aunque es posible el riesgo de metástasis en los carcinomas epidermoides, sobre todo los de mucosas.
Al igual que el carcinoma basocelular y el melanoma, la exposición solar es un factor de riesgo para desarrollar un carcinoma epidermoide.

Síntomas
Las lesiones suelen presentarse como pequeños tumores de superficie rugosa o queratósica, localizándose en áreas expuestas al sol. Es posible la presentación como un cuerno cutáneo. Muchas veces el aspecto clínico de un carcinoma epidermoide incipiente puede ser indistinguible al de una queratosis actínica hipertrófica.

Diagnóstico
El diagnóstico se sospecha por el aspecto clínico pero debe confirmarse histológicamente. Se debe realizar una exploración en busca de posibles adenopatías patológicas.

Tratamiento
El tratamiento más eficaz para los carcinomas epidermoides es la cirugía, que debe realizarse con márgenes amplios. El pronóstico es mejor en caso de que la lesión sea menos profunda, por lo que es importante un diagnóstico y tratamiento precoz para extirpar el carcinoma epidermoide en fases iniciales. En casos seleccionados puede ser de utilidad la radioterapia.
En las formas más superficiales de carcinoma epidermoide (enfermedad de Bowen o carcinoma epidermoide in situ cutáneo y eritroplasia de Queyrat o carcinoma epidermoide in situ de mucosa), es de gran utilidad la terapia fotodinámica. 

CARCINOMA BASOCELULAR

Descripción

También llamado epitelioma basocelular o basalioma, se trata de una neoplasia cutánea derivada de las células basales de la epidermis. Es el cáncer más frecuente de la raza humana. Habitualmente se trata de un tumor poco agresivo, que infiltra localmente, pero sin capacidad de metastatizar. Existe una variante algo más agresiva localmente, que se conoce como carcinoma basocelular esclerodermiforme o morfeiforme.
Suele aparecer en personas de edad, ya que uno de sus principales factores de riesgo es la exposición solar acumulada a lo largo de la vida. Es por ello que suele encontrarse en áreas expuestas al sol, preferentemente en la cara.

Síntomas
La forma clínica más frecuente de carcinoma basocelular es la forma nodular, que consiste en una lesión rosada, lisa y brillante, circular, de tamaño normalmente menor de 1 cm, y en la que se pueden observar vasitos en su superficie (telangiectasias). Podemos observar diferentes grados de pigmento en los carcinomas basocelulares, pudiendo presentarse incluso como lesiones de aspecto negruzco (carcinoma basocelular pigmentado). Suele localizarse en zonas de piel expuesta al sol como la nariz, frente, mejillas, aunque puede afectar a otras zonas. Suelen ser lesiones de crecimiento lento, en las que el paciente suele percatarse de su presencia tras varios meses de crecimiento.
Otra forma clínica es la del carcinoma basocelular superficial, en la que las lesiones suelen ser placas de mayor tamaño y menos sobreelevadas, con coloración rosada o con áreas pigmentadas. Estas lesiones frecuentemente se diagnostican de eccema o infección por hongos. Suelen ser lesiones de crecimiento lento.
La forma clínica más agresiva de carcinoma basocelular es la conocida como esclerodermiforme o morfeiforme. Son lesiones de coloración blanquecina y rosada, de bordes difusos, que pueden pasar desapercibidas durante muchos meses e incluso años. Estas lesiones tienden a infiltrar en profundidad, y aunque no metastatizan, pueden ocasionar problemas importantes. Suelen afectar a la cara.

Diagnóstico
El diagnóstico puede sospecharse clínicamente y mediante el estudio con dermatoscopia, sobre todo para las lesiones más incipientes. Está indicada la confirmación mediante biopsia cutánea, que nos va a diferenciar el tipo de carcinoma basocelular (nodular, superficial o esclerodermiforme) y por tanto su manejo.

Tratamiento
Tenemos diversas opciones terapéuticas en el tratamiento del carcinoma basocelular:
1.    Imiquimod tópico: se trata de una crema que contiene imiquimod, un inmunomodulador, efectivo en el tratamiento de tumores cutáneos superficiales, por lo que estaría indicado en el carcinoma basocelular superficial. Requiere ser aplicado 5 días por semana durante 6 semanas, produciendo una reacción inflamatoria considerable que es la responsable de curar el tumor.
2.   Terapia fotodinámica: moderna y revolucionaria técnica que permite tratar carcinomas basocelulares superficiales y nodulares mediante un tratamiento cómodo y con buen resultado estético. El mecanismo de acción de la TFD es el siguiente, tras la aplicación tópica de una sustancia fotosensibilizante, ésta es absorbida e incorporada a las células de nuestra piel, pero en mayor medida en aquéllas con un metabolismo y un recambio más rápido, como es el caso de las células tumorales. Posteriormente se expone la zona a una fuente de luz con una longitud de onda adecuada que excite la sustancia fotosensibilizante acumulada principalmente en las células tumorales. Como consecuencia se producen moléculas de oxígeno tóxicas que dañan las membranas y otros componentes celulares, causando la destrucción selectiva de las células neoplásicas con preservación de las células sanas vecinas.
3.   Cirugía: podemos tratar quirúrgicamente todos los carcinomas basocelulares, pero dado que es una técnica invasiva, en las formas superficiales y algunos nodulares, puede escogerse otra forma de tratamiento alternativa menos agresiva (terapia fotodinámica, imiquimod). La cirugía va a ser el tratamiento de elección de los carcinomas basocelulares de tipo esclerodermiforme. En las lesiones de gran tamaño, en zonas complicadas, o si han recidivado tras algún tratamiento previo, estará indicada la cirugía micrográfica de Mohs. Esta cirugía consiste en la extirpación de las lesiones con control intraoperatorio de los márgenes, siendo un tipo de cirugía de máxima precisión y con la que se obtienen excelentes resultados con una tasa mínima de recidivas.
4.   Radioterapia: puede estar indicada en determinados tipos de pacientes pluripatológicos en los que la cirugía está desaconsejada.

QUERATOACANTOMA


Descripción
Se trata de una variante de carcinoma epidermoide bien diferenciado cutáneo caracterizado por su rápido crecimiento y su tendencia a la autorresolución en determinados casos.

Síntomas
Se trata de nódulos de crecimiento rápido (4-6 semanas) con un centro en forma de cráter que tienen un tapón de queratina, de forma histórica se consideraban benignos porque involucionaban de forma espontánea en 4-8 semanas dejando una cicatriz, pero actualmente se considera una variante de carcinoma epidermoide con una evolución clínica peculiar.

Diagnóstico
Se realiza mediante la histología (indistinguible de un carcinoma epidermoide) y mediante la clínica (crecimiento rápido e involución espontánea).

Tratamiento
El tratamiento fundamental se basa en la extirpación quirúrgica tal como se realiza con el resto de carcinomas epidermoides cutáneos. 

MELANOMA


Descripción
Es una neoplasia maligna de los melanocitos, potencialmente curable con detección y tratamiento precoz. Es el cáncer que más ha aumentado si incidencia en los últimos años, debido al hábito de tomar el sol. Los estudios epidemiológicos sugieren que la exposición a la radiación proveniente de la luz ultravioleta (UVA y UVB) es una de las causas principales en la aparición del melanoma.
Globalmente es la causa más frecuente de muerte por enfermedad cutánea. El melanoma afecta con mayor frecuencia a las mujeres; es la neoplasia maligna más común entre las mujeres de 25-59 años.
Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar melanoma comprenden: piel clara, presencia de nevos atípicos, antecedentes personales o familiares de melanoma, antecedentes de quemaduras solares con formación de ampollas y nevus congénitos de tamaño gigante.
Habitualmente el melanoma aparece sobre piel sana, aunque puede aparecer sobre alguna lesión pigmentada previa, como un nevus atípico. Los signos precoces más comunes incluyen aumento de tamaño y cambio del color o la forma, por lo que ante estos cambios en un lunar, se debería pedir valoración con un dermatólogo.

Síntomas
El melanoma habitualmente se presenta como un lunar nuevo y de aspecto “feo”, con varios colores, bordes irregulares, asimétrico y que cambia en poco tiempo, ya sea de tamaño o de forma. Se conoce como el “ABCD” (asimetría, bordes irregulares, color heterocromo y diámetro mayor de 6 mm). Otras presentaciones del melanoma pueden ser en forma de lesiones rojizas o incluso sin pigmento, o como lesiones en zonas atípicas como debajo de las uñas o en las mucosas. Es por ello, que ante cualquier cambio en un lunar o aparición de alguna lesión nueva que crece rápidamente, se debe solicitar una valoración dermatológica.
Diferenciamos 4 formas de melanoma:
1.    Melanoma de extensión superficial: forma más frecuente de melanoma, suele aparecer en las piernas de las mujeres y en la espalda de los varones.
2.   Léntigo maligno melanoma: es una forma de buen pronóstico de melanoma debido a que crece lentamente. Suele afectar a la cara de personas ancianas.
3.   Melanoma nodular: es el subtipo histológico más agresivo de melanoma. Se presenta como un nódulo negruzco que puede ulcerarse y sangrar.
4.   Melanoma lentiginoso acral: es la forma menos frecuente de melanoma en la raza caucásica, pero muy frecuente en pacientes asiáticos. Aparece en localizaciones especiales, como debajo de las uñas, palmas, plantas o mucosas.

Diagnóstico
El diagnóstico se sospecha mediante la clínica, ya sea por el propio paciente o por un médico. Ante la mínima sospecha de que una lesión sea un melanoma, debe derivarse al paciente a un dermatólogo.
Los dermatólogos disponen de diferentes sistemas para detectar si un lunar es benigno o por el contrario es un melanoma. Los más importantes son la dermatoscopia y la microscopía confocal.
La dermatoscopia es hoy en día la técnica más precisa y sencilla en el diagnóstico del melanoma cutáneo. Dicha técnica no es invasiva y su creciente desarrollo en los últimos años le ha hecho situarse como la técnica más importante en el diagnóstico precoz del melanoma. Consiste en una técnica en la que se visualizan con gran aumento las lesiones, permitiendo distinguir una serie de estructuras imposibles de ver simplemente con la vista. El aparato utilizado es el dermatoscopio, que emplea un sistema de magnificación de las lesiones, con una luz incidental que transilumina la piel y permite un aumento con el lente que va desde 10X - 50X. Un dermatoscopio permite observar la piel con mayor precisión y es una herramienta de gran utilidad para diferenciar la benignidad o malignidad de una determinada lesión.
Cuando una lesión cumple criterios clínicos y dermatoscópicos de malignidad, está indicada la biopsia escisional para su estudio histopatológico definitivo.

Tratamiento
PREVENCIÓN
La mejor forma de prevenir el melanoma consiste, por tanto, en evitar la exposición prolongada al sol, principalmente en las horas de mayor incidencia de luz ultravioleta (de 12:00 a 17:00 horas), aplicarse una crema solar  protectora siempre que se esté al aire libre, con un factor de protección mínimo de 15, utilizar sombreros o gorras y llevar camisas de manga larga. En las personas con mayor riesgo de padecer melanomas, la crema solar ha de tener un factor de protección de 50. Asimismo, también es importante emplear correctamente estos fotoprotectores, de forma que se han de aplicar con la piel seca, una hora antes de la exposición solar, renovarlos cada 3 horas, sobre todo si realizamos actividades que disminuyan su factor de protección, como sumergirnos en el agua, sudar, etc. Por otra parte, es importante realizar auto exámenes regulares de la piel para identificar lunares sospechosos en un estadio muy precoz. Cualquier lunar sospechoso debería ser evaluado por un dermatólogo.

TRATAMIENTO
El tratamiento del melanoma se basa en la cirugía, cuanto más precoz sea la extirpación, mejor será el pronóstico, de ahí la importancia del diagnóstico precoz en este tipo de tumor. En los melanomas que han llegado a un determinado nivel de profundidad, debe estudiarse la posible microdiseminación mediante la técnica de la biopsia selectiva del ganglio centinela. En los casos con confirmación o elevada sospecha de microdiseminación, se realiza tratamiento con interferón alfa.