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viernes, 13 de enero de 2012

DI ADIOS A LAS MANCHAS

NO ES LO MISMO TODO LO QUE SE PARECE

 
Hoy día es frecuente descubrir en el espejo nuevas o antiguas manchas que en verano se han intensificado con el sol. Hoy día no hay por qué resignarse a tener un aspecto más envejecido con ellas, ya que existen tratamientos muy eficaces para cualquier tipo de mancha. Por ello, es el momento de ponerse en manos del dermatólogo, que nos dará la mejor solución a nuestro problema.
Es importante saber que no todas las manchas del rostro y cuerpo se tratan igual. De hecho, es un gran error tratar con láser cualquier tipo de mancha, ya que un porcentaje considerable de las mismas pueden incluso empeorar con el láser. Por ello, lo más importante es consultar con un dermatólogo, que es el especialista adecuado para valorar el tipo de manchas que tenemos, y para instaurar un tratamiento correcto.

MELASMA FACIAL
Es una alteración de la pigmentación facial que aparece en mujeres y que es muy frecuente en nuestro medio sobre todo en verano. En él, aparecen manchas difusas, sobre todo en frente, pómulos y labio superior, que se intensifican más con la exposición solar, y que a veces aparecen o empeoran con el embarazo o el uso de anticonceptivos orales. Este tipo de manchas no debe ser tratado nunca con láser, ya que es frecuente que haya empeoramientos con él, y su tratamiento más adecuado es combinar un peeling despigmentante de uso médico con fórmulas magistrales despigmentantes adecuadas a nuestro tipo de piel, que nos indicará el dermatólogo en la consulta.

LÉNTIGOS
Se producen por exposición solar acumulada, y se manifiestan como manchas oscuras pero bien definidas, que habitualmente se asocian a la “edad”, y que aparecen sobre todo en rostro, escote y dorso de manos, dando una apariencia envejecida a los mismos. Actualmente el mejor tratamiento para los léntigos es el fotorejuvenecimiento con IPL, ya que consigue no sólo atenuarlos y eliminarlos, sino que además actúa sobre el resto de la piel mejorando la textura y apariencia de la misma, y eliminando manchas y puntos rojos.



QUERATOSIS SEBORREICAS
Son muy frecuentes en cara y en tronco, y se manifiestan como lesiones pigmentadas de color marronáceo, sobreelevadas, y con apariencia verrugosa. Aunque se trata de lesiones benignas, que no tienen riesgo de malignización, es importante que sean valoradas por el dermatólogo para distinguirlas de otras lesiones que sí pueden malignizar. Además, dado que son muy antiestéticas, se pueden eliminar de forma eficaz en una única sesión con el láser quirúrgico CO2, que asegura su desaparición sin dejar prácticamente ninguna marca.

jueves, 1 de diciembre de 2011

LÉNTIGO SOLAR


Descripción
Los léntigos solares son lesiones benignas muy frecuentes en la raza blanca, que aparecen como máculas pardas en la piel expuesta al sol, ya que son un signo de daño producido por el sol. Aumentan de número y tamaño con la edad avanzada. Aproximadamente el 75% de las personas blancas de más de 60 años tienen una o más lesiones.

Síntomas
Los léntigos solares tienden a ser máculas más grandes que las pecas, de 2-20mm y forma entre oval y geométrica; el color es uniforme. Suelen localizarse en áreas expuestas al sol como la cara, manos, espalda. Suelen presentarse en forma de múltiples lesiones sobre una piel con otros signos de daño solar. A diferencia de las pecas, los lentigos solares suelen ser persistentes, sin tendencia a desaparecer en invierno.
Las lesiones son asintomáticas, pero pueden suponer un problema cosmético para el paciente.

Diagnóstico
El diagnóstico suele realizarse mediante los hallazgos clínicos, que pueden apoyarse en el examen mediante el microscopio de epiluminiscencia o dermatoscopio. En casos dudosos puede estar indicada la realización de una biopsia cutánea.

Tratamiento
Existe una amplia gama de tratamiento para los lentigos solares. Hoy en día podríamos considerar como tratamiento más efectivo los láseres de pigmento Q-Switched.
Otras medidas terapéuticas podrían ser determinados productos tópicos despigmentantes o la criocirugía.

EFELIDES


Descripción
También llamadas “pecas”, las efélides son manchitas pardas, comunes y benignas, que ocurren en la piel expuesta al sol de personas de raza blanca.
Las efélides suelen comenzar en la niñez, suelen afectar a cara, brazos y parte superior del tronco, y es típico que aumenten en número e intensidad de color en respuesta a la exposición solar. Es por ello que suelen ser más evidentes en verano y muchas veces se desvanecen por completo en invierno.

Síntomas
Las lesiones típicas son pequeñas manchas puntiformes bien definidas, de 1-2 mm y color uniforme que varía desde el rojo o bronce hasta el pardo claro. El número varía desde unas cuantas lesiones en la nariz y mejillas hasta varios cientos en las zonas de la piel expuestas al sol.

Diagnóstico
El diagnóstico es clínico. Son lesiones muy frecuentes y benignas que no suelen requerir mayores estudios.

Tratamiento
Las efélides no requieren tratamiento y suelen desaparecer en los meses de invierno. En casos con gran afectación estética, puede ser útil el láser de pigmento.

MELASMA

Descripción

Melasma, derivado del griego melas (que significa negro), es el término utilizado para describir una hiperpigmentación de color castaño, localizada en la cara. Son máculas distribuidas de forma simétrica, irregular, que pueden fundirse con la piel normal o bien presentar un límite preciso. Aunque no respeta raza ni sexo es más frecuente en mujeres de origen hispano y habitantes de países tropicales. Los hombres se afectan esporádicamente, con las mismas características clínicas que las mujeres, aunque se observa historia familiar en el 70% de los casos.
En su génesis han sido implicados múltiples factores: anticonceptivos orales embarazo, cosméticos, genéticos, endocrinos. Es evidente que la luz solar desempeña un papel importante; así se explicaría la localización electiva en zonas fotoexpuestas y su reversibilidad en muchas ocasiones, durante el invierno.

Síntomas
Existen 3 patrones clínicos de melasma:
- Patrón centrofacial. Afectando mejillas, frente, labio superior y mentón. Es el observado en la mayoría de los casos.
- Patrón malar, mejillas y nariz. Es el segundo en orden de frecuencia.
- Patrón mandibular. Afectando sólo rama mandibular. Es el menos frecuente.

Diagnóstico
El diagnóstico se realiza clínicamente. En ocasiones puede ser de utilidad el examen con la luz de Wood.

Tratamiento
El tratamiento del melasma es complicado y a menudo requiere tratamientos combinados sin alcanzar muchas veces el resultado deseado.

Son importantes una serie de medidas generales:
- Fotoprotección. Es obligado el uso de pantalla solar antes de iniciar cualquier tratamiento específico y continuarlo después. Las pantallas solares físicas son más efectivas que las químicas en la disminución de aparición de melasma. Probablemente una de las medidas más importantes en el tratamiento del melasma es evitar el sol. Es necesario insistir en que si no hay una adecuada fotoprotección el tratamiento no sirve.
- Camuflaje cosmético. No debemos olvidar la importancia de los cosméticos como camuflaje. El paciente familiarizado con estas técnicas puede disimular trastornos de pigmentación localizados o utilizarlos como tratamiento complementario.
- Evitar agentes irritantes o potencialmente alergénicos. Pueden producir reacciones de hipersensibilidad retardada con consecuencias cosméticas importantes que incluyen desde hiperpigmentación postinflamatoria a la despigmentación irreversible.

Dentro del tratamiento específico del melasma encontramos diferentes opciones:
-Agentes despigmentantes con cremas que contengan hidroquinonas. Es recomendable el uso nocturno de estas sustancias.
-Cremas con otros productos, entre los cuales están: tretinoína, ácido azelaico o ácido kójico. 

MELANOMA


Descripción
Es una neoplasia maligna de los melanocitos, potencialmente curable con detección y tratamiento precoz. Es el cáncer que más ha aumentado si incidencia en los últimos años, debido al hábito de tomar el sol. Los estudios epidemiológicos sugieren que la exposición a la radiación proveniente de la luz ultravioleta (UVA y UVB) es una de las causas principales en la aparición del melanoma.
Globalmente es la causa más frecuente de muerte por enfermedad cutánea. El melanoma afecta con mayor frecuencia a las mujeres; es la neoplasia maligna más común entre las mujeres de 25-59 años.
Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar melanoma comprenden: piel clara, presencia de nevos atípicos, antecedentes personales o familiares de melanoma, antecedentes de quemaduras solares con formación de ampollas y nevus congénitos de tamaño gigante.
Habitualmente el melanoma aparece sobre piel sana, aunque puede aparecer sobre alguna lesión pigmentada previa, como un nevus atípico. Los signos precoces más comunes incluyen aumento de tamaño y cambio del color o la forma, por lo que ante estos cambios en un lunar, se debería pedir valoración con un dermatólogo.

Síntomas
El melanoma habitualmente se presenta como un lunar nuevo y de aspecto “feo”, con varios colores, bordes irregulares, asimétrico y que cambia en poco tiempo, ya sea de tamaño o de forma. Se conoce como el “ABCD” (asimetría, bordes irregulares, color heterocromo y diámetro mayor de 6 mm). Otras presentaciones del melanoma pueden ser en forma de lesiones rojizas o incluso sin pigmento, o como lesiones en zonas atípicas como debajo de las uñas o en las mucosas. Es por ello, que ante cualquier cambio en un lunar o aparición de alguna lesión nueva que crece rápidamente, se debe solicitar una valoración dermatológica.
Diferenciamos 4 formas de melanoma:
1.    Melanoma de extensión superficial: forma más frecuente de melanoma, suele aparecer en las piernas de las mujeres y en la espalda de los varones.
2.   Léntigo maligno melanoma: es una forma de buen pronóstico de melanoma debido a que crece lentamente. Suele afectar a la cara de personas ancianas.
3.   Melanoma nodular: es el subtipo histológico más agresivo de melanoma. Se presenta como un nódulo negruzco que puede ulcerarse y sangrar.
4.   Melanoma lentiginoso acral: es la forma menos frecuente de melanoma en la raza caucásica, pero muy frecuente en pacientes asiáticos. Aparece en localizaciones especiales, como debajo de las uñas, palmas, plantas o mucosas.

Diagnóstico
El diagnóstico se sospecha mediante la clínica, ya sea por el propio paciente o por un médico. Ante la mínima sospecha de que una lesión sea un melanoma, debe derivarse al paciente a un dermatólogo.
Los dermatólogos disponen de diferentes sistemas para detectar si un lunar es benigno o por el contrario es un melanoma. Los más importantes son la dermatoscopia y la microscopía confocal.
La dermatoscopia es hoy en día la técnica más precisa y sencilla en el diagnóstico del melanoma cutáneo. Dicha técnica no es invasiva y su creciente desarrollo en los últimos años le ha hecho situarse como la técnica más importante en el diagnóstico precoz del melanoma. Consiste en una técnica en la que se visualizan con gran aumento las lesiones, permitiendo distinguir una serie de estructuras imposibles de ver simplemente con la vista. El aparato utilizado es el dermatoscopio, que emplea un sistema de magnificación de las lesiones, con una luz incidental que transilumina la piel y permite un aumento con el lente que va desde 10X - 50X. Un dermatoscopio permite observar la piel con mayor precisión y es una herramienta de gran utilidad para diferenciar la benignidad o malignidad de una determinada lesión.
Cuando una lesión cumple criterios clínicos y dermatoscópicos de malignidad, está indicada la biopsia escisional para su estudio histopatológico definitivo.

Tratamiento
PREVENCIÓN
La mejor forma de prevenir el melanoma consiste, por tanto, en evitar la exposición prolongada al sol, principalmente en las horas de mayor incidencia de luz ultravioleta (de 12:00 a 17:00 horas), aplicarse una crema solar  protectora siempre que se esté al aire libre, con un factor de protección mínimo de 15, utilizar sombreros o gorras y llevar camisas de manga larga. En las personas con mayor riesgo de padecer melanomas, la crema solar ha de tener un factor de protección de 50. Asimismo, también es importante emplear correctamente estos fotoprotectores, de forma que se han de aplicar con la piel seca, una hora antes de la exposición solar, renovarlos cada 3 horas, sobre todo si realizamos actividades que disminuyan su factor de protección, como sumergirnos en el agua, sudar, etc. Por otra parte, es importante realizar auto exámenes regulares de la piel para identificar lunares sospechosos en un estadio muy precoz. Cualquier lunar sospechoso debería ser evaluado por un dermatólogo.

TRATAMIENTO
El tratamiento del melanoma se basa en la cirugía, cuanto más precoz sea la extirpación, mejor será el pronóstico, de ahí la importancia del diagnóstico precoz en este tipo de tumor. En los melanomas que han llegado a un determinado nivel de profundidad, debe estudiarse la posible microdiseminación mediante la técnica de la biopsia selectiva del ganglio centinela. En los casos con confirmación o elevada sospecha de microdiseminación, se realiza tratamiento con interferón alfa. 

LUNARES


Descripción
Son pequeñas manchas en la cara o cualquier otra parte del cuerpo producidos por la acumulación de melanina. También se llaman nevus melanocítico (en singular) o nevos melanocíticos (en plural). Aunque lo normal es que vayan apareciendo a lo largo de la vida, los lunares también pueden aparecer desde el nacimiento (nevus melanocíticos congénitos).
Los lunares deben ser valorados por un dermatólogo para establecer el tipo de lunar y su benignidad (muchos melanomas pueden ser interpretados erróneamente como lunares).

Síntomas
Los lunares suelen presentarse como lesiones marrón-negruzcas sobre cualquier área de la piel. Podemos diferenciar tres tipos de lunares:
a)   Lunares de unión: lisos, de aspecto negruzco
b)   Lunares compuestos: mezcla de los dos tipos
c)   Lunares dérmicos: más elevados que los anteriores, pudiendo variar su color desde marrón oscuro hasta marrón claro.

Diagnóstico
El diagnóstico de los lunares debe ser realizado por un dermatólogo. Además del diagnóstico puramente clínico, se puede realizar un examen mediante dermatoscopia (microscopía de epiluminiscencia), que consistirá en ver el lunar mediante un dispositivo similar a una lupa de gran precisión que mejora el proceso diagnóstico. En caso de duda acerca de la benignidad/malignidad de la lesión, puede estar indicada la extirpación y el examen al microscopio.

Tratamiento
El tratamiento disponible para los lunares varía desde la simple abstención terapéutica una vez confirmado el diagnóstico por un dermatólogo, hasta tratamientos quirúrgicos por sospecha de malignidad o razones estéticas.