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jueves, 1 de diciembre de 2011

HIDROSADENITIS


Descripción
Es una enfermedad supurativa crónica de etiología desconocida, a menudo cicatricial, de las áreas de piel que tienen glándulas apocrinas, es decir, axilas, ingles y región anogenital.  En ocasiones se asocia con acné noduloquístico grave y/o obesidad.

Síntomas
Nódulos y abscesos dolorosos a la palpación, con eritema suprayacente, en axilas e ingles (y región anogenital). Las lesiones pueden curar espontáneamente o fistulizar hacia la superficie cutánea. En estos casos drenan un material seropurulento y posteriormente aparecen cicatrices, fibrosis, comedones abiertos y a veces unos peculiares comedones “dobles”, que son característicos de esta enfermedad.

Diagnóstico
Las lesiones son muy características, por lo que el diagnóstico se realiza con los hallazgos clínicos. En ocasiones los estudios bacteriológicos de las lesiones infectadas son útiles para instaurar un tratamiento antibiótico más específico.

Tratamiento
Se emplean combinaciones de glucocorticoides intralesionales, antibióticos orales y/o isotretinoína. Dejar de fumar y perder peso puede ayudar a conseguir la remisión. En mujeres hay casos que responden a antiandrógenos orales. En casos graves (afectación extensa con fistulización y formación constante de abscesos) se recurre a la cirugía (escisión del área afectada). 

HIPERPLASIA SEBÁCEA


Descripción
La hiperplasia sebácea es una anomalía benigna común caracterizada por el agrandamiento prominente de las glándulas sebáceas de la cara. Ocurre tanto en hombres como en mujeres, sobre todo ancianos, y se trata de lesiones banales, sin capacidad de malignización. Su importancia radica en diferenciarla del carcinoma basocelular.

Síntomas
Las lesiones se presentan como abultamientos de 1-4 mm, de color entre amarillo pálido y el de la piel normal, localizados preferentemente en la frente o mejillas, pudiendo aparecer aisladamente o como múltiples lesiones.

Diagnóstico
El diagnóstico no suele ser difícil clínicamente, pudiendo recurrir a la dermatoscopia en lesiones dudosas. En caso de imposibilidad para diferenciarla clínicamente de un carcinoma basocelular, estaría indicada la biopsia para su análisis al microscopio.

Tratamiento
Estas lesiones pueden tratarse con objetivos cosméticos de manera sencilla y rápida mediante láser.

QUISTE EPIDÉRMICO

Descripción

El también mal llamado “quiste sebáceo” (no es un quiste de grasa, sino de queratina), es un quiste subcutáneo firme, lleno de queratina, originado en la epidermis, la mayoría de veces desde un folículo piloso.
Estos quistes se forman espontáneamente, en general después de la pubertad. Son más comunes en el tronco, el pliegue retroauricular, región posterior del cuello y cuero cabelludo.
La rotura del quiste da lugar a una reacción inflamatoria aguda de cuerpo extraño por la liberación de la queratina a la dermis, simulando una infección del quiste.

Síntomas
Las lesiones consisten en nódulos quísticos firmes, habitualmente subcutáneos, con forma de cúpula, de color amarillento pálido y tamaño entre 0,5 y 5,0 cm. Son algo móviles, pero se encuentran adheridos a la piel suprayacente a través de un punto pequeño que muchas veces tiene el aspecto de un punto negro; este punto representa el folículo a partir del cual se desarrolló el quiste.
Los quistes epidérmicos inflamados aparecen calientes, rojos y tumefactos, y dolorosos a la palpación. Los forúnculos tienen un aspecto similar. Es frecuente que el material purulento estéril y los restos de queratina alcancen la superficie y frenen a través de ella.

Diagnóstico
El diagnóstico se realiza clínicamente. Si existen dudas, puede realizarse la punción del quiste tras la cual se evidenciará la salida de material queratínico confirmando el diagnóstico.

Tratamiento
Los quistes epidérmicos crecen con lentitud hasta un tamaño máximo, y después tienden a persistir por tiempo indefinido. Es por ello que tratarlos o simplemente observarlos depende de la clínica que ocasionen y las alteraciones estéticas para el paciente.
En caso de decidir tratarlos, la cirugía es el tratamiento de elección, mediante una escisión quirúrgica completa del quiste.
Los quistes epidérmicos inflamados pueden tratarse eficazmente con corticoides intralesionales. Una vez que haya cedido la inflamación, se planificará la cirugía para su extirpación quirúrgica.

MILIARIA


Descripción
Es una erupción vesiculosa secundaria al taponamiento de la glándula sudorípara, y el subsiguiente atrapamiento del sudor. Dependiendo de la profundidad de la obstrucción del conducto se pueden distinguir tres formas: superficial o miliaria cristalina o sudamina (la más frecuente con diferencia), media o miliaria rubra y profunda. Se suele producir por sudoración profusa, siendo más común su aparición en niños. La oclusión favorece la aparición de lesiones.

Síntomas
La miliaria cristalina se manifiesta con mínimas vesículas, de contenido claro, sin halo inflamatorio, que se rompen con rapidez, dando lugar a una descamación superficial. Suele localizarse en tronco y son asintomáticas.
La miliaria rubra se caracteriza por pápulas eritematosas no foliculares muy pruriginosas. Es típica su aparición en zonas de pliegues o zonas sometidas a oclusión.
La miliaria profunda se manifiesta como pápulas e incluso pústulas eritematosas.

Diagnóstico
La clínica y los antecedentes de calor, humedad y/o oclusión de la zona  hacen sencillo el diagnóstico. No suele ser necesaria la biopsia.

Tratamiento
Lo fundamental es evitar la causa, por tanto disminuir la sudoración (suele lograrse evitando ambientes muy calurosos). Como tratamiento sintomático pueden administrarse corticoides tópicos para mejorar el prurito.